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“Lanzarote es un bastión de la cultura marinera en Canarias”

El investigador e ingeniero naval Daniel Rodríguez Zaragoza recupera la historia de las embarcaciones tradicionales del Archipiélago en una nueva publicación

María José Lahora 0 COMENTARIOS 16/03/2023 - 05:50

Daniel Rodríguez Zaragoza, ingeniero naval y consultor, vuelve a rescatar el pasado marinero de la Islas con su nueva publicación Embarcaciones históricas y tradicionales de Canarias en la que recorre las construcciones que han formado parte de la historia marinera del Archipiélago, pero sólo las de sello canario. De ahí el subtítulo: Construcción naval y carpintería de ribera en las Islas. Aunque el libro comienza hablando de la hipótesis de que los guanches pudieran conocer ya la navegación, abarca la historia de la construcción naval desde el siglo XVIII, fecha de la que data el primer plano citando a un barco hecho en Canarias, en concreto en La Palma, hasta finales del siglo XX.

A lo largo de nueve capítulos se desentraña la historia naval del Archipiélago y los oficios artesanales que nacieron al amparo de este sector de los que aún perduran algunos como la carpintería de ribera. Rodríguez Zaragoza repasa la herencia naviera de aquellas embarcaciones y sus artífices. El libro está enfocado principalmente en las construcciones que navegaban a vela. En el capítulo dedicado al siglo XIX se rescatan las embarcaciones que realizaron el viaje a las indias, aquellos que se crearon para exportarse hasta La Habana para el tráfico de azúcar o atravesaban el Atlántico para intercambio de mercancías entre Canarias y las colonias.

Otra temática son las embarcaciones dedicadas a la pesca. “Desde el siglo XVIII los canarios pescan en la costa de África”, comenta Rodríguez Zaragoza. De esa época data un tipo de embarcación pesquera en concreto, el bergantín. En relación a la actividad pesquera, el libro abarca toda la pesquería en la costa africana y los distintos barcos que posibilitaron esta práctica.

También se hace referencia en la publicación al cabotaje y los navíos dedicados al tráfico de mercancías entre islas hasta llegar a los ferrys actuales. La publicación aborda además el momento en el que se inició la construcción de los puertos de interés general en las islas de Gran Canaria y Tenerife, principalmente, y más tarde en Arrecife, y todas las embarcaciones relacionadas con la actividad en estos muelles: remolcadores, falúas o los lanchones que almacenaban el carbón.

Asimismo, se dedica un capítulo especial a los barcos de recreo que comenzó con la construcción de yates en el siglo XX o la práctica de la vela latina que en zonas como Arrecife supuso todo un revulsivo deportivo.

Concluye el libro recordando los barcos de pesca artesanal en todas las islas. Un tipo de embarcación muy relacionado con la carpintería de ribera. Al respecto, el autor señala que su intención era hacer mención además a todos aquellos artesanos y maestros de los que se pudiera conseguir información y pide disculpas anticipadas por no contar con más documentación que pudiera arrojar luz sobre estos oficios.

Documentación

“Se trata de un libro colaborativo. En una publicación tan ambiciosa ha sido necesario contar con la participación de muchos colaboradores”, como los carpinteros de ribera artífices de buena parte de las embarcaciones que se recrean, explica Daniel Rodríguez Zaragoza. Artesanos de los que ha obtenido diseños que reflejan fielmente los cascos de aquellos modelos de embarcación que realizaron en Arrecife en los años 20.

A lo largo de nueve capítulos se desentraña la historia naval del Archipiélago

Para profundizar en la historia marinera tuvo acceso además a los fondos de la familia Arozena, los principales constructores navales de la historia de La Palma, con la colección de planos de la marina mercante más importante de España, un atlas de arquitectura naval que documenta el proceso de construcción y el aspecto de una veintena de los más de cincuenta barcos que la familia construyó a lo largo del siglo XIX. “Un documento único en España y probablemente en Europa por sus excepcionales características”.

Para su labor documental ha podido contar con los restos hallados de algunos de los navíos de los que relata su historia. Como el casco de un balandro construido en Arrecife dedicado a la pesquería en la costa de África, El Aldeano, que se encontraba en Gran Canaria, recientemente vendido y que ha sido reconvertido en un pesquero a motor en Mauritania.

Otro barco emblemático también de Lanzarote y uno de los mayores construidos en la Isla es La Rosa. Fue adquirido por un amigo de César Manrique que finalmente se lo llevó para uso recreativo en sus viajes por el Mediterráneo. Actualmente se encuentra en Malta dedicándose al turismo, explica Rodríguez Zaragoza.

También muy relacionado con la isla de los volcanes está La Bella Lucía, cuya creación data de 1891 en los astilleros de Las Palmas de Gran Canaria, pero que fue reconstruido en Lanzarote hace unos años y que pertenece a un inversor privado.

Labor divulgativa

Con su publicación, Daniel Rodríguez Zaragoza realiza una labor divulgativa sobre la historia marinera y sus protagonistas que se echa en falta en islas como Lanzarote y Fuerteventura. “Junto al impulso de un futuro Museo del Mar en Lanzarote, sería muy conveniente contar con embarcaciones donde se pueda ver físicamente esa historia y donde se puedan desarrollar actividades relacionadas con la mar”, sostiene este investigador.

Con este objetivo, instituciones como la Dirección General de Ordenación y Promoción Turística del Gobierno de Canarias, encargada de la edición del libro con fondos FEDER enmarcado en el proyecto europeo Buenamar de la iniciativa Ecoáreas Mardetodos, muestran su deseo de que La Rosa regrese a Canarias. Así como recuperar a La Bella Lucía para esta función de difundir y divulgar el patrimonio marítimo.

“Oficios tradicionales relacionados con el mundo naval no quedan muchos”

“Debido a su prolongación y su relación con la pesca en la Costa de África, Lanzarote es la isla del Archipiélago donde más se mantiene la cultura costera y marinera. Es un bastión de la cultura del mar y lo marítimo en Canarias. Por ende, tiene que ser la joya de la corona en relación a estos aspectos”, insiste Rodríguez Zaragoza.

En la isla de Lanzarote aún perduran en la memoria colectiva las tradiciones y el recuerdo de buena parte de las embarcaciones motivo de análisis en la última publicación de Daniel Rodríguez Zaragoza. No en vano, muchos de los protagonistas de la pesquería en la costa africana aún están vivos porque se pescó en velero hasta entrados los años 50. “No se está aprovechando ese potencial de las propias vivencias de los protagonistas y que se puede transformar en un atractivo turístico, pero principalmente que facilitaría la conservación de estas historias para las futuras generaciones”, sostiene el autor.

“Esta publicación es un intento de que se mantengan todos estos conocimientos, pero un libro por sí solo no puede suplir la necesidad de contar con otros recursos divulgativos, como un museo y actividades encaminadas a que perduren en el tiempo estas tradiciones”, añade este apasionado de la cultura marinera que alude a su vocación por la navegación como principal motivación para adentrarse en la historia de estas embarcaciones que protagonizaron el pasado naval de Canarias.

Daniel Rodríguez Zaragoza asegura que desde siempre ha sentido afición por la navegación, hecho que le llevó a estudiar Ingeniería Naval para profesionalmente dedicarse a la proyección de barcos. Le acompaña en este empeño su predilección por el dibujo y el diseño. “Este libro me ha permitido diseñar ese barco en el que se caracterizan todas esas embarcaciones que han formado parte de la historia marinera de Canarias como forma de que pervivan en el tiempo”.

Oficios artesanales

“Oficios tradicionales relacionados con la construcción naval en Canarias no quedan muchos”, comenta con pesar Rodríguez Zaragoza. Incluso la carpintería de ribera se está adaptando a otros materiales o a trabajar tan solo en las cubiertas de las embarcaciones o en mobiliario, “pero afortunadamente se mantiene”, sostiene.

Lanzarote es la isla canaria donde más activa se mantiene la profesión de la carpintería de ribera, según destaca. Entre los que quedan en activo y dedicados principalmente a la reparación de los barcos se encuentran profesionales de la talla de Wilfredo Tabares, ya jubilado, los sucesores de Evaristo González Hernández en Puerto Naos, Santiago González dedicado a la construcción de embarcaciones de vela latina, Miguel Rodríguez que trabaja en el varadero de La Tiñosa en Puerto del Carmen, el hijo de Domingo Ramos en Mácher o Agustín Jordán, que tras estar varios años fuera ha regresado a Lanzarote, “otro apasionado de la divulgación, y otros muchos jubilados que pueden aportar sus conocimientos y que con toda seguridad colaborarían en un futuro desarrollo del libro si se quiere ahondar en la construcción naval en Lanzarote”. En Fuerteventura se encuentra en activo Idelfonso Fonfín Hierro, heredero de una saga familiar en un oficio artesanal del que es el último representante.

Otros oficios relacionados con los embarcaciones que se rememoran en la publicación y sobre todo con la navegación a vela son los veleros. Lanzarote cuenta con la velería Msails, que ha cogido el relevo de los antiguos veleros y dedicada en la actualidad principalmente a barquillos de vela latina. También la fundición y la herrería fueron parte importante en la historia de la construcción naval canaria. De los primeros solo quedan unos fundidores dedicados hoy día a la escultura en La Laguna, cree recordar Rodríguez Zaragoza. “Herreros también puede que queden porque la herrería y la forja se puede emplear en otras creaciones”, argumenta el autor.

Antiguamente hasta los cabos se hacían localmente con técnicas específicas a fin de evitar la oxidación de las cuerdas, rememora el investigador. Al respecto, comenta que “puede que haya alguien que conozca la técnica de estas labores con fibras naturales, si bien ya no se contratan estos servicios para la construcción de embarcaciones”.

Tampoco puede quedar en el olvido el oficio de los rederos. Ejemplos de estos trabajos pueden encontrarse en fondos museísticos como el de la Asociación por la Memoria Histórica Pesquera Ángel Díaz. Habla también de nasas elaboradas con fibras naturales o de aquellos artesanos que sabían aparejar los barcos, incluso maquetistas como Pepín, ya jubilado.

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