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“La guerra puede alejar al turista de menor poder adquisitivo”

El catedrático Agustín Santana señala que las Islas pueden “absorber turistas de otros mercados”, pero prevé que los paquetes turísticos se encarecerán

Álvaro Lucas 0 COMENTARIOS 07/04/2026 - 09:55

Agustín Santana Talavera es doctor en Antropología Social y catedrático de la Universidad de La Laguna (ULL) en el departamento de Sociología y Antropología. Además, es el director del Instituto Universitario de Investigación Social y Turismo. Consultado por los efectos de la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel, considera que el principal impacto está en la gente que la sufre directamente, más que en la economía. A partir de ese matiz inicial, el bagaje académico de Santana ayuda a comprender la dimensión global de la escalada bélica: “El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha llevado al cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula el 20 por ciento de la energía que se transporta por mar, y un descenso en la producción de petróleo y gas”.

“Las consecuencias se manifiestan como una cascada que va reconfigurando los mercados y las cadenas de suministro y, potencialmente, podría hacerlo durante años, aunque la guerra parara hoy”, señala Santa. “Hay que pensar que cuando hablamos de petróleo, también lo hacemos de sus derivados, y unos muy importantes son los fertilizantes y otros productos químicos que se vinculan a la seguridad alimentaria”, explica.

“Esta guerra, además, se suma a las fragilidades perversas que se acumulaban por los aranceles, las deudas derivadas de la pandemia, las presiones inflacionarias en los bancos centrales europeos y asiáticos, que estaban ya dando muestras de recuperación”, añade el catedrático.

“Canarias es un ecosistema insular frágil y dependiente. Una consecuencia directa, que afectará a la microeconomía, a los bolsillos de las personas residentes, es el encarecimiento de la energía (mayor inflación en el precio de los combustibles) y los insumos en general (la importación)”, explica el académico.

“A esto se añade el encarecimiento de los paquetes turísticos y el descenso de la estancia media, reflejado en el número de pernoctaciones. Sin embargo, el sistema turístico canario puede verse beneficiado por su capacidad para absorber turistas de otros mercados competidores, siempre que la guerra no se prolongue”, explica.

Preguntado sobre si Canarias puede soportar más visitantes si la guerra se extiende en el tiempo, responde que “aquí es donde la investigación sobre la vulnerabilidad competitiva resulta más pertinente”. “Canarias ya venía operando en niveles de ocupación próximos a la saturación en determinados destinos y temporadas, aunque no hay estacionalidad propiamente dicha”, apunta.

“Un incremento adicional de la demanda, sin inversión paralela en infraestructura, gestión de la capacidad de carga y ordenación del territorio, agravaría los ya evidentes desequilibrios entre los beneficios económicos concentrados y los costes sociales y ambientales distribuidos”, añade.

“La cuestión de fondo no es si Canarias puede recibir más turistas en términos cuantitativos, sino a qué coste social, ambiental e institucional, y si el modelo actual está en condiciones de gestionar ese incremento sin deteriorar el propio atractivo del destino”, reflexiona Santana.

En cuanto a los impactos económicos de la guerra sobre los distintos perfiles de turistas, el catedrático cree que, “por un lado, puede alejar al turista de menor poder adquisitivo, que es más sensible al precio del vuelo y la inflación casi constante sobre el precio del alojamiento; por otro, puede atraer a segmentos medios-altos europeos que habrían optado por destinos más lejanos y percibidos hoy como inseguros, como los países del Golfo”.

El turista peninsular es más susceptible a la presión inflacionaria sobre su renta disponible, por lo que podría reducir la duración de su estancia o la frecuencia de sus viajes. En conjunto, dependiendo de la duración de la guerra, se puede esperar una modificación del perfil del turista, no necesariamente una reducción cuantitativa, aunque con presión creciente sobre los segmentos de demanda más vulnerables, sostiene Santana.

Sector primario

“El impacto de la guerra sobre el sector primario es quizás el más subestimado en el debate público canario”, afirma Santana. “Para el sector primario canario, cuya actividad agropecuaria depende de insumos importados -fertilizantes, fitosanitarios, piensos, combustible para maquinaria y embarcaciones pesqueras-, el encarecimiento derivado del bloqueo de Ormuz y la disminución de producción representa un incremento de costes de producción que difícilmente puede trasladarse al precio final sin perder competitividad”.

Finalmente, Santana explica que “la pesca artesanal e industrial se ve afectada tanto por el precio del gasóleo como por la posible alteración de caladeros y acuerdos pesqueros en un contexto geopolítico más inestable. En el plano agrícola, el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados presiona los costes de cultivos como el tomate o el plátano, que ya compiten en condiciones difíciles con la producción continental”.

Al cierre de esta edición, el estrecho de Ormuz seguía bloqueado. Según declaraciones de Trump, todo parece indicar que uno de sus objetivos principales de esta guerra es la apertura de un estrecho que funcionaba con total normalidad antes de su ataque unilateral sobre Irán.

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