La Gomera: un lugar para visitar al menos una vez en la vida
La Gomera es, en sí misma, una joya oculta del archipiélago canario. Y es que, si vives en la península y alguien menciona las Islas Canarias, las primeras que te vienen a la cabeza son Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote, que es un destino turístico en auge. Poca gente se acuerda de la segunda isla más pequeña del archipiélago. Pero, lejos de ser un inconveniente, este desconocimiento tiene sus ventajas que convierten a La Gomera en ese lugar que deberías visitar, por lo menos, una vez en la vida.
Naturaleza virgen y paisajes de ensueño
Y es que La Gomera es una isla que ha resistido el turismo masivo pese a que ofrece prácticamente los mismos atractivos que sus “hermanas mayores”, Tenerife, gran Canaria o Lanzarote. Sus territorios vírgenes incluyen lugares emblemáticos como el Parque Nacional de Garajonay, probablemente su lugar más conocido, nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1981; playas y calas de arena volcánica, palmerales, bosques acantilados y barrancos, así como otros lugares de gran belleza, como el Monumento Natural de Los Roques o la cuenca de Vallehermoso, un municipio que hace honor a su nombre.
Playas paradisiacas
Teniendo La Gomera no necesitas viajar al Caribe para disfrutar de magníficas playas. La mayoría son de arena negra volcánica, aunque también las hay de arena blanca. Puedes también optar por las playas urbanas, más orientadas al turismo y con restaurantes, duchas y otros servicios; o por las más pequeñas, recónditas y naturales. Entre las primeras destacan la playa de Santiago (la más grande de la isla), la de Vueltas, la de Alojera, o la de la Cueva.
Entre las más escondidas, la más popular tal vez sea la del Inglés, que realmente es semiurbana; de más difícil acceso son las de Argaga o la Guancha, a las que se llega a pie; y el premio gordo se lo lleva la de la Cantera (no confundir con Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria), a la que solo se puede llegar en barco y cuyo único recuerdo de que, alguna vez, allí vivió gente, son las ruinas de una antigua fábrica de pescado.
El silbo gomero, una tradición milenaria
Además de por sus paisajes y geografía, La Gomera destaca por un idioma único: el silbo gomero, un lenguaje que usaban los primeros habitantes de la isla para comunicarse entre ellos a través de sus valles y barrancos. Se caracteriza por transformar los sonidos vocalizados del idioma (antes el guanche, ahora el español) en silbidos reconocibles a una distancia de hasta cinco kilómetros.
Actualmente lo practican más de 20.000 personas, y se enseña en las escuelas canarias desde 1999. Es el único lenguaje silbado plenamente desarrollado del mundo, y la UNESCO lo incluyó en su Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009.
Noches divertidas, pero relajadas
Si buscas pasar una noche de fiesta, es importante que sepas que La Gomera no cuenta con una vida nocturna tan activa como Tenerife o Lanzarote. Salvo que vayas en fechas de Carnaval o de alguna de sus fiestas populares, el ocio vespertino se centra, sobre todo, en su capital, San Sebastián; o en Playa de Santiago o Valle Gran Rey. Esas localidades ofrecen varios pubs, bares, restaurantes, terrazas y zonas de entretenimiento.
Mientras que las tres principales islas cuentan con, al menos, un casino (Tenerife incluso con tres), no es el caso de La Gomera. Así que, si tu idea de ocio nocturno incluye unas partidas de ruleta, tal vez sea mejor que te conectes a algún casino online desde tu móvil en alguna terracita o desde tu alojamiento. Para ponértelo fácil, Casino.org reseña los casinos online que no puedes perderte, y así podrás disfrutar del juego con seguridad y sin complicaciones.
La mejor forma de disfrutar de la vida nocturna de la isla es observar las estrellas desde alguno de sus muchos miradores o acantilados. Al ser La Gomera un sitio libre de contaminación lumínica, las vistas del cielo estrellado son simplemente preciosas.
Pueblos con encanto: hospitalidad y serenidad
Los pueblos de La Gomera son pequeñas pinceladas de color en medio de zonas verdes y montañosas. Dejando aparte los núcleos más poblados, como su capital San Sebastián (aunque no por ello resulta menos recomendable), todos los pueblos de la isla conservan ese aire tradicional y relajado.
En el norte se encuentra Angulo, un pueblo idóneo para los amantes del senderismo, con uno de los cascos antiguos mejor conservados de las Islas Canarias. Recomendable visitar sus caseríos, como el de Las Rosas, La Palmita, Meriga o Cruz de Tierno. En Vallehermoso tenemos buena parte de los bosques del Parque Nacional de Garajonay. Y tampoco conviene perderse Hermigua, con su bosque de El Cedro, refugio de la laurisilva desde la época terciaria.
En el sur de la isla encontramos Alajeró, dedicado más a cultivos y pastoreo. Ya hemos hablado de Playa Santiago, un típico pueblo de pescadores con la mayor playa de La Gomera. Y en el sudoeste está Valle Gran Rey, donde se pueden encontrar numerosas playas de arena negra que están entre las mejores de la isla.
La ausencia de turismo masivo, además de permitirte visitar la isla de una forma más tranquila y relajada que en otras como Tenerife o Lanzarote, ofrece también la posibilidad de comprobar por ti mismo la hospitalidad gomera. Es sencillo encontrar en las redes testimonios de viajeros y visitantes que mencionan lo acogedor de sus gentes y su deseo de ayudar y compartir. Es un lugar para disfrutar sin prisas, dando largas caminatas, y no es extraño para un turista moverse por la isla haciendo auto-stop. Si quieres escapar de las aglomeraciones y disfrutar de parajes naturales de belleza sin par, La Gomera es tu sitio.













